domingo, 8 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXXII

Hablo en mis poemas 
a los corazones libres y sencillos, 
claros como el agua, 
delicados como las mariposas, 
bondadosos como la niñez, 
austeros como los ancianos, 
no es mi vocación entretener 
sino clamar por la verdad, 
llenar de amor las almas 
que todavía no han muerto; 
pero también escribo para ti 
porque quiero que escuches 
las razones del hombre que te ama, 
su lugar entre los otros, 
su lealtad a ti, 
el universo infinito de belleza que le inspiras; 
también escribo para ti, 
mi humilde chiquita, 
porque mi voz sale de mi pecho 
y mi pecho es todo tuyo. 

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