domingo, 8 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXXI

¿Qué tiene de malo amar 
dando el alma entera? 
¿Para qué quiero yo mi corazón, 
mi vida y mi ser 
sino para ofrendártelos? 
¿Qué luz alumbraría en lo alto, 
qué norte seguirían mis pasos, 
qué esperanza colmaría mi pecho
si negociara mi afecto,
si le apagara su llama,
si lo domara y allanara,
si lo racionara y midiera 
como un poeta obcecado mide
las sílabas de un soneto
mezquino e indescifrable? 

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