martes, 3 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXIII

¡Qué sórdido sería el mundo,
qué banal, qué monótono,
qué frío, qué cruel,
qué vacío, qué desesperante,
qué insustancial, qué inútil,
qué sombrío y doloroso
si no lo hollara tu pie
y lo iluminara
tu corazón de niña! 

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