miércoles, 11 de diciembre de 2013

Fin de mi actual blog de poemas

     Amigos de este blog, si es que los tiene, esta bitácora ya cuenta con 1053 entradas. No sé si son muchas entradas para un blog pero sí son muchos poemas. Empecé Encuentro en el corazón como una inflexión en mi rumbo vital, la felicidad se había empezado a manifestar como posible para mí, fue por septiembre del pasado año. Los sentimientos no permanecen, duran como máximo un día si nuestra mente está sana, no es bueno perpetuar una forma de mirarnos en el mundo, hemos de abrirnos al cambio, a la vida cada nuevo día. Solo han de permanecer el amor desnudo y el ansia de libertad; encerrarnos en las mismas sensaciones cuando han perdido su intensidad no hace más que matar nuestro corazón, el corazón debe estar siempre vivo porque es lo que nos une al mundo, ningún razonamiento lógico, ninguna elucubración conceptual nos pone en contacto con la vida, solo el corazón lo consigue. Si continuara escribiendo poemas para este blog, sería como si fuera el mismo que lo empezó en septiembre de 2012 y no es así. Mi alma ha descubierto su flaqueza, se ha hecho consciente de las actitudes que ha de corregir, no puede permanecer en el mismo ambiente de siempre porque se sentiría menos fuerte para arrostrar los transcendentales cambios que ha de ejecutar en sí misma. Por eso, voy a abandonar este blog y a migrar a otro que lleva el nombre de Impresión de libertad. He dejado inactivos ya dos blogs de poemas, Néctar de felicidad y Poemas de entrega, hoy haré lo mismo con Encuentro en el corazón. Mi encuentro se ha consolidado pero el alma busca ahora el verdadero despertar en el amor, la plenitud de la vida, la felicidad que se halla en la verdadera libertad, que es la de hacer lo que el corazón desnudo de prejuicios y de intereses nos pide hacer. Os invito a que me acompañéis en esta nueva trayectoria, encontraréis el blog pinchando este enlace:


     Los sentimientos que recoge este blog quedarán atrás, no así mi lealtad al amor, que hace que mi corazón permanezca vivo y encuentre incesantemente nuevas realidades que expresar dentro de la vastedad infinita del objeto que ama, un ser humano tan fascinante que solo por él ha merecido la pena la larga serie de errores que denominamos Historia. Desde aquí declaro mi amor eterno a ella y mi agradecimiento por su llegada a mi vida.

martes, 10 de diciembre de 2013

Segundo deseo para el año nuevo

Que se encienda el amor 
en el corazón de los hombres 
y, despejada su frente, 
descubran la libertad. 

Cantos de amistad a Lluvia. XV

Yo no quiero ser, amiga, 
un poeta con galones, 
quiero llevar pantalones 
y no sotana ni liga, 
no quiero que el mundo diga: 
-Ahí va un hombre sagrado, 
apartad que pase holgado. 
Yo quiero ser solo yo 
y, si es cosa que gustó, 
que me imiten sin cuidado. 

No soy un maestro

A mi amada

No soy maestro de poetas, 
no tengo nada que enseñar, 
las palabras no me seducen, 
los artificios me sumen 
en el más desesperante tedio, 
no encuentro placer alguno 
en correr tras nuevos hallazgos 
para llenar de admiración 
a las almas exquisitas, 
no, no soy maestro de poetas, 
escribo versos con urgencia, 
cantando lo que sale de mi corazón, 
sin adornarlo, 
sin esconderlo ni disfrazarlo, 
entrego mi corazón puro, 
con toda su verdad, 
en su inefable claridad 
porque no puedo dejar el amor 
dentro de mi pecho 
y permitir que muera en mis entrañas 
toda esta felicidad. 

Cimas del Paraíso. XXXV

Eres una montaña de libertad,
un manantial, una cascada,
un océano de libertad,
hasta el horizonte
luce despejado el camino;
has abierto
universos de esperanza en mi alma,
me has hecho libre,
has colmado mi espíritu
de la luz de la gracia. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXXIV

La Navidad ha sido, en mi vida, 
un tiempo de esperanzas 
para mi espíritu desesperado; 
en la máscara 
de su ilusión artificial, 
recreaba yo mi destino 
soñando con el momento 
en que, sin bombillas ni adornos, 
el mundo me mostrara 
su belleza y su luz; 
han sido días también 
donde he sentido más honda 
la tristeza de mi aislamiento, 
sabiéndome por todos olvidado 
y sin un corazón que me añorara 
la víspera del año nuevo. 
Mi vida ha sido solitaria 
como un faro en la noche, 
solo tú has sabido colmarla 
con tu apacible ternura; 
tú eres mi Navidad, 
la que me centellea en el alma, 
la que llevo permanentemente dentro 
y llevaré 
todo el resto de mi vida; 
eres una insólita presencia 
brillando en mi firmamento, 
cual cometa surgido de improviso 
que se quedara para siempre. 

La Campaneta, 9/12/2013

Cimas del Paraíso. XXXIII

Eres toda de blanco nácar; 
en tus ojos, resplandecen, 
como gotas de lucero, 
dulces perlas de ternura, 
tus orejas y tu frente 
asomando entre tu pelo 
parecen la luz del alba 
brotando de la oscura noche 
y tus mejillas, 
cuando dejan el rubor, 
colinas nevadas, 
frío invierno que sueño con besar; 
todo tu cuerpo es de nácar, 
como sarta de hermosuras, 
todo tu cuerpo rutila 
como gotas de rocío 
a la luz de la luna blanca; 
eres toda de blanco nácar 
y estás empapada 
de espuma del mar. 

domingo, 8 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXXII

Hablo en mis poemas 
a los corazones libres y sencillos, 
claros como el agua, 
delicados como las mariposas, 
bondadosos como la niñez, 
austeros como los ancianos, 
no es mi vocación entretener 
sino clamar por la verdad, 
llenar de amor las almas 
que todavía no han muerto; 
pero también escribo para ti 
porque quiero que escuches 
las razones del hombre que te ama, 
su lugar entre los otros, 
su lealtad a ti, 
el universo infinito de belleza que le inspiras; 
también escribo para ti, 
mi humilde chiquita, 
porque mi voz sale de mi pecho 
y mi pecho es todo tuyo. 

Cantos de amistad a Lluvia. XIV

No soy como los otros, Lluvia, 
los otros están felices y fuertes 
y yo soy frágil y sombrío, 
los otros se confunden en la muchedumbre, 
hay un lazo que los une, 
se protegen y dan calor 
pero yo huyo de su tumulto alegre, 
no me encuentro en ellos, 
ansío la paz oscura, la quietud serena. 
No soy como los otros, Lluvia, 
mi corazón siente frío 
en su apartado refugio 
pero no puedo ir con ellos, 
tengo el alma hendida y sangrando, 
un sedimento de amargura 
humilla mis fuerzas, 
no soy como los otros, 
ellos desbordan de alegría, 
buscan la luz, la claridad 
y yo no quiero más 
que sombra y silencio. 

Retorcidos

Son los hombres retorcidos 
a la hora de pensar, 
las apariencias negar 
ellos suelen convencidos 
puesto que creen fementidos 
los espíritus ajenos; 
los creen de mentiras llenos 
y, si su maldad confiesan, 
confundidos, los sopesan 
y sospechan que son buenos. 

Cimas del Paraíso. XXXI

¿Qué tiene de malo amar 
dando el alma entera? 
¿Para qué quiero yo mi corazón, 
mi vida y mi ser 
sino para ofrendártelos? 
¿Qué luz alumbraría en lo alto, 
qué norte seguirían mis pasos, 
qué esperanza colmaría mi pecho
si negociara mi afecto,
si le apagara su llama,
si lo domara y allanara,
si lo racionara y midiera 
como un poeta obcecado mide
las sílabas de un soneto
mezquino e indescifrable? 

Cantos de amistad a Lluvia. XIII

Lluvia, para ser feliz, 
yo ya no quiero saber; 
que no me enseñen inglés, 
ni Historia, ni Matemáticas, 
que me quiten cualquier ciencia 
de la naturaleza, 
afuera con la Lingüística, 
abajo con la Geografía, 
Lluvia, que se lleven lejos 
la maldita Geometría, 
no quiero oír hablar 
de cometas, ni de partículas, 
ni de raíces cuadradas, 
ni de inteligencia emocional, 
ni de hormonas o combustibles, 
ni de formalismo ruso 
o Antropología cultural, 
me basta con llenarme el alma 
de la mujer que venero, 
que es tan preciosa y buena 
como un angelito del cielo; 
no, Lluvia, que no me enseñen, 
que no me hablen palabras, 
que no me expliquen el mundo, 
que no me hagan un sabio, 
me basta con llenarme el alma 
de esa chiquita tan noble, 
de la dama de mis sueños, 
tan admirable y dulce 
como los ángeles puros; 
no me hace falta aprender 
ninguna ciencia del mundo 
pues solo mi pecho sabe 
lo que es esa niña adorable, 
me lo ha revelado ella 
entre sencillos rubores. 

sábado, 7 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXX

¿De quién es la culpa 
de que te ame más que al alma mía? 
La culpa es tuya, caminito de estrellas, 
tuya, jardín de todas las flores, 
tuya, ángel de hermosura viva; 
mi pecho es mezquino y frío, 
mi frente, huraña, 
se aparta del tumulto, 
apenas aguanto el sonido 
de unos pasos cercanos, 
la palabra de los hombres 
solo trae soledad 
a mi corazón desencantado; 
pero tu aliento sencillo 
ha entrado como un ladrón 
en mis entrañas sedientas 
y se ha llevado consigo 
la raíz más honda de mi ser. 

Dónde termina este mar

A los oídos de Susana Escarabajal

Amiga, yo me pregunto 
dónde termina este mar, 
cuándo acabará mi llanto, 
cuándo mi pecho podrá 
llenar su triste vacío. 
Nunca traspaso el umbral 
para recibir mis sueños, 
la amarga fatalidad 
destruye mis ilusiones, 
soy prisionero del mal 
solo cosecho el fracaso, 
mi amargo sino es andar 
por la más sombría senda, 
¿cómo haré para curar 
mi pequeñez miserable, 
cuanto más he de pagar 
el error de haber nacido,
y mi desdicha llorar? 
Amiga, yo me pregunto 
dónde termina este mar. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXIX

Herido y desfallecido está 
mi indefenso aliento; 
soy apagada brisa 
que no hace avanzar las naves, 
soy brasa mortecina 
que no puede combatir el frío, 
soy sol de crepúsculo, 
humillado y sombrío, 
soy hoja de papel al viento, 
juguete de la contingencia; 
mi corazón llagado 
y mi espíritu impotente 
miran a tu dulce rostro 
porque tú eres mi fortaleza, 
tú, la vitalidad que me anima, 
tú, el calor de mi sangre; 
sin el calor de tu pecho, 
solo sería 
despojo inerte de las olas. 

La horrible culpa

A los oídos de Susana Escarabajal

La vergüenza me atormenta
en el silencio de mi regazo. 
Mi huella en el mundo 
es excesiva, intrusa, 
equivocada; 
mis pasos vacilan y dudan 
sin ver clemencia para ellos, 
llamo a la puerta de los otros 
fatigado del desprecio, 
alzo mi voz vencida 
para mostrar la luz de mi pecho 
mas no hay perdón, ni indulgencia 
en los abismos del cosmos, 
las estrellas en la noche 
llueven sus acusaciones, 
no hay salvación para mí. 
La vergüenza me atormenta 
en el silencio de mi regazo. 

Cantos de amistad a Lluvia. XI

Yo perdí mi vida, Lluvia, 
perdí mi vida y mi nombre, 
habité el exilio, 
el invierno cubrió mi pecho, 
dejé mi alma, olvidé la fe, 
se fue la miel de mis días; 
el valle gris del horror 
fue mi tierra y el cuchillo 
del amargo desencanto 
 despedazó mi entraña; 
aún ahora camino afanoso 
como a través de un desierto, 
aún avanzo en la oscuridad 
buscando el brillo de mi estrella, 
aún no sé de mí, de mi aliento, 
aún me aflige la desolación 
de estar atrapado en la muerte. 

Cimas del Paraíso. XXVIII

Cruel insatisfacción 
da tormento a mi pecho, 
afán profundo me agita sin cesar 
pues, aunque habitas mi corazón, 
aún no te siento cerca;
agonía de agonías
son mis días todos,
desazón ardiente me oscurece el alma
pues, aunque me has dado tu espíritu,
aún no soy dueño del mío. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXVII

Pídeme 
cien mil estrellas del firmamento 
y yo las pagaré 
con el aval de mi vida 
y las rentas de mi corazón. 

Cimas del Paraíso. XXVI

Hay un lucero en tu corazón 
que rutila desde su hondura, 
es tierna dulzura, 
calor que en el alma tiene 
una niña de miel y rosas, 
es la luz que te alumbra 
y alumbra tu hermoso rostro, 
es la luz que veo en tu mirada 
cuando sueñas o cuando tramas 
pequeñas maldades, 
es el lucero que habita 
mi pecho entregado 
y da a mis días el esplendor 
de todos los paraísos, 
es tu raíz, tu embrión, 
tu resumen, tu esencia, 
ese lucero lleva 
tu solo nombre; 
rayos de él vislumbré 
cuando, tras abrir mis párpados 
para contemplar por primera vez 
la luz cegadora del mundo, 
volví a cerrarlos 
para buscarme a mí mismo 
en el caos recién descubierto. 

martes, 3 de diciembre de 2013

Cimas del Paraíso. XXV

¿Qué finalidad me otorga el aliento,
embriaga mis sentidos y aviva mi cuerpo,
ilumina mi pensamiento y mi pecho
y da todo su vigor a mi existencia
sino la de proteger tu corazón?

Cimas del Paraíso. XXIV

¿Para qué ha sido creado el universo,
para qué navega el cosmos sobre el tiempo,
para qué ha brotado la vida del humilde lodo
como un sublime milagro,
para qué son los hombres,
su historia, sus afanes,
sus sueños, sus esperanzas,
para qué he sido concebido,
para qué se han formado
y desarrollado mis miembros,
para qué he transitado los años,
gloriosos o grises,
que han precedido a este día,
para qué mantengo
mis pies sobre la tierra
y mis piernas rectas,
para qué me alimento,
respiro, camino y pienso,
para qué es
todo lo que existe y ha existido
sino para que mi pecho te entregue
toda la devoción que merece
tu sencillo y apacible espíritu?
 

Cimas del Paraíso. XXIII

¡Qué sórdido sería el mundo,
qué banal, qué monótono,
qué frío, qué cruel,
qué vacío, qué desesperante,
qué insustancial, qué inútil,
qué sombrío y doloroso
si no lo hollara tu pie
y lo iluminara
tu corazón de niña! 

lunes, 2 de diciembre de 2013

Lejos de mis semejantes

A Susana Escarabajal
 
Susana, apreciada amiga, 
mi espíritu vaga muy lejos
de la comunidad de mis semejantes;
la tristeza y la nostalgia
me inundan el alma,
una desazón sombría
abate mi pecho,
sediento, ávido de afecto,
pero tengo la soledad
arraigada en las entrañas;
codicio el aliento
del calor de mis hermanos,
la acogida, la dulce reconciliación,
pero me aparto de su camino,
huyo del abrazo, esquivo el saludo,
me oculto a sus miradas;
esta senda abandonada
es agonía amarga,
quisiera ser para el mundo,
habitarlo, vivirlo
pero atravieso desiertos,
me hurto a la muchedumbre,
 busco el vacío ingrato.

Cimas del Paraíso. XXII

Uno al otro nos expresamos,
nos hacemos su hueco,
su contrafuerte,
su espacio para ser y vivir;
vivir en ti es
mi manantial de libertad
pero que vivas en mí
es inexorable consecuencia
de mi ansia más profunda
alentada
por la más ignota de las causas.
 

Marcado

Aún me agita a veces
la desesperación
y me amarga el desencanto,
aún protesto contra mi fortuna
con llana impaciencia
como si todavía estuviera
en mi triste infancia
cuando todos mis sueños
se los llevaba el viento.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Sin tiempo para amar

¿Cuándo,
cuándo va a ser tiempo de amar?
No se ama en la iglesia
ni en clase de matemáticas,
no se ama cuando ponen
en la tele las noticias,
no se ama en el trabajo,
ni en la cena, ni durmiendo,
no se ama en los mítines,
ni en los bancos o el mercado,
no se ama en el estrado
del juez severo
ni en los hospitales o velatorios,
no se ama en los parques
ni en el metro o las oficinas,
no se ama en las barricadas
ni en las cargas de la policía,
no se ama en las redacciones
ni en el Congreso de Diputados,
no se ama en las embajadas
ni en las asambleas internacionales,
no se ama en las conferencias
ni en las academias o laboratorios,
no se ama en las prisiones
ni en el sórdido prostíbulo,
no se ama
en las citas con los amigos,
ni en las cenas de Navidad,
ni en los brazos del amante,
ni en la consulta del psicólogo,
no se ama en la alegría,
ni en el llanto o el horror,
ni en los besos, ni en los versos,
ni en las caricias y el te quiero,
ni en el adiós a la vida,
ni en la entrega a los otros,
ni en los sueños y deseos,
ni en la esperanza y la fe,
no se ama en el odio,
ni siquiera en el amor,
no se ama en este tiempo,
ni en los que nos han precedido,
no se ama en la guerra,
ni en la miseria o el hambre,
no se ama en la opulencia,
ni en la codicia obcecada,
no se ama en primavera,
ni en enero o septiembre,
julio, febrero, agosto,
noviembre, diciembre, mayo...
¿Cuándo,
cuándo va a ser tiempo de amar?

Cimas del Paraíso. XXI

Hallé mi libertad
en tu rostro de perlas,
me ofrendaste la vida
acercando tu pecho al mío;
nuestra ternura desborda,
traspasé tu puerta franca
y nos hemos hecho hermanos.
 
Mis labios besan tus labios
como entregándote el ser,
mi regazo y tu regazo
se abren para acogerse; 
somos esencia uno del otro,
traspasé tu puerta franca
y nos hemos hecho hermanos.
 
Tu corazón es el mío
y una misma alma nos habita;
me alienta tu mismo aliento,
me riega tu sangre misma,
eres raíz de mi raíz,
traspasé tu puerta franca
y nos hemos hecho hermanos.
 
El final de mi camino
es la luz de tus entrañas,
eres mi patria, mi destino,
tu mano coge la mía,
soy eco para tu eco,
traspasé tu puerta franca
y nos hemos hecho hermanos.

Gloria

¿Qué pecho he de penetrar
con la luz de mis letras?
¿El de los hombres doctos
apegados a sus doctrinas,
enemigos de la fragilidad,
represores y sin esperanza?
¿El del político gris
que atiende con alma mezquina
sus triviales intereses?
¿El de los hombres mundanos
tan colmados de jactancia
como estúpidos y huecos?
¿El de la mujer traidora,
fría de corazón
y cuidadosa de su honra?
¿El de los viejos de espíritu,
cansados de la Humanidad
y llenos de escepticismo,
que solo creen en el mal?
¿Dónde está la autoridad,
qué boca puede avalar
la honestidad con que escribo,
a qué puerta he de llamar
para alcanzar la gloria?
¿Será el pueblo más llano,
que apenas se hace preguntas
y admira el brillo dudoso
de la voz contentadiza?
Escribo al hombre desnudo,
entregándole mis sentimientos,
despojado de crueldad,
con la llaneza de la verdad
y la pasión de la vida;
entreguen todas las medallas
al que las tenga
como su única meta 
que yo haré estremecer las almas
en su oculta hondura.