sábado, 16 de noviembre de 2013

Una sombra

A Cleopatra Smith

Tu corazón hermoso 
se abre a mis poemas 
y sueña con ellos, 
como yo quisiera que hiciera el mundo; 
me consuelas siempre 
de mi decepción, 
no quieres que la amargura 
me doblegue el aliento; 
mis libros no se venden, 
nadie los quiere 
y mis poemas y mis cuentos 
no levantan la pasión 
con la que yo los escribo; 
siembro de mariposas y montañas, 
de lagos y de estrellas 
cada trozo de mis obras, 
dejo todo lo que soy y siento, 
vacío todo mi talento 
en cada una de mis letras 
y, sin embargo, el mundo 
parece que mira 
hacia otro lado, 
quizá más interesado 
en hablar sobre el tiempo 
o en bostezar con indolencia; 
me siento como la muchacha 
a la que nadie saca a bailar 
y que cree que es la más fea 
y llora por dentro 
las lágrimas que no dejan ver sus ojos 
porque se le estropearía el maquillaje 
y se sentiría aún más avergonzada. 
Muchos hombres fracasan, 
muchos hombres ven sus sueños 
hundidos para siempre, 
el mundo muestra una faz terrible 
a sus criaturas más desdichadas: 
el desengaño de la vida, 
la muerte de la esperanza;
quizá no sea otro mi destino,
es lo que merezco
por ser fiel solo a mí mismo; 
tú me consuelas mas yo 
me siento como una sombra 
ignorada y despreciada, 
que malgasta sus esfuerzos 
en dar lo que nadie quiere. 

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