viernes, 1 de noviembre de 2013

Un poeta menor


A Lluvia Rojo

Cúlpenme de vulgaridad 
los críticos, 
esos que no me conceden 
el premio en ningún certamen, 
porque escribo poemas a una actriz, 
llámenme ingenuo los pragmáticos 
porque me siento especial 
metido en el tumulto de tus admiradores, 
descarten comprarme libros 
los amantes de la cultura, 
si no lo habían ya hecho antes, 
porque rindo tributo de admiración 
a una belleza demasiado evidente, 
escondan mis amigos el rostro 
para ocultar su vergüenza 
porque me ven perseguirte 
perdiendo la compostura 
de hombre serio y respetable, 
acúsenme los maliciosos 
de ser un acosador 
cautivado por tus encantos 
que ha caído en una crisis 
obsesivo-compulsiva, 
tíldenme tus amistades de sujeto 
insignificante y pretencioso 
que se hace pasar por poeta 
apenas abandonada la azada, 
¿qué más me da? 
No sé si escribo poemas 
o aún cultivo patatas, 
mejor cuanto más gordas, 
entrego el alma en cada verso 
mas de nada sirve, 
no soy más que el último 
de los poetas. 
Yo he visto en las estrellas 
de tus claros ojos 
el brillo de la amistad 
y lo he codiciado 
por una loca veleidad de mi corazón 
que ha creído hallarte en su camino. 
Mis patatas siempre 
se valoran poco 
y nunca salgo de pobre, 
mi aliento se eleva al cielo 
pero me rodea el lodo 
de la indiferencia. 
Quizá algún día descubras 
entre tus muchos mensajes 
que un poeta menor 
te dedicó su arte 
con la llana intención 
de ser tu amigo. 
No haré rodar 
las lágrimas sobre tu rostro, 
eso solo lo puede hacer 
un poeta de los grandes. 
Mirarás pronto 
para otro lado 
y olvidarás para siempre 
estos versos tristes. 

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