lunes, 4 de noviembre de 2013

Un camino desierto

Nacer es 
descubrirse solo, 
comenzar un camino desierto, 
marcado en la huella dactilar; 
el silencio forzoso 
de nuestra boca 
es agonía en el corazón, 
buscamos un alma hermana 
por callejones sin salida: 
demasiado extraños, 
nadie es como nosotros, 
nadie nos da de beber 
el elixir que nos sacia. 
No hay más que una estrella 
junto a la nuestra, 
podemos morir 
sin haberla encontrado; 
no hay más que un aliento 
que nos persigue, 
es un milagro llegar hasta él; 
demasiado extraños, 
nadie es como nosotros, 
excepto esa llama. 
Tu nombre tiene un eco 
en la raíz de mi sangre, 
en la médula de mis huesos, 
en mis nervios más hondos; 
has traído 
el perfume de las nubes, 
la armonía del firmamento, 
la luz de abril; 
mi dulce destino 
te ha conducido hasta mí: 
ha cesado para siempre 
mi sombrío errar. 

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