martes, 12 de noviembre de 2013

Todo luz

A Lluvia Rojo

El hogar de las mariposas, 
un jardín de cien mil flores, 
el valle de todos los sueños 
a la hora del arco iris 
se vuelven mis entrañas 
cuando mi espíritu intuye 
toda la dulce belleza 
que encierra tu realidad. 
Si mi huella se grabara 
en tu corazón de ángel 
y tus labios me llamaran 
con el nombre de amigo, 
se encendería una estrella, 
resplandeciente y eterna, 
en el regazo del infinito 
que llenaría de ensueños 
mi frente sosegada. 
Tu mirada ha encendido 
una llama de ilusión 
en mi pecho enternecido; 
puedo ofrendarte el afecto 
de la amistad más rendida 
pues no hay sombras que me fatiguen 
cuando me vuelvo hacia ti. 

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