lunes, 4 de noviembre de 2013

Tercerillas encadenadas

Te tengo dentro metida,
brote de mi corazón,
me habitas toda la vida.

Eres dulce desazón
en mis ardientes entrañas,
heridas por la pasión.

Con tu perfume me bañas
la raigambre de mis venas,
que ya me saben extrañas.

Mi pecho entero me llenas,
en mis adentros derramas,
me amarras con mil cadenas.

Infinitas son tus ramas
poblándome el alma viva,
dueña mía te proclamas.

Nada mi llaga me alivia,
hendido tengo el aliento,
me quema esta llama altiva.

Empapas mi hondo cimiento,
eres huésped de mi esencia,
raíz de mi sentimiento.

Demostrada mi inocencia,
pues mi delito es amar,
hallo tan grave sentencia. 

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