domingo, 17 de noviembre de 2013

Sendero de esperanza. XVI

Ábrase un río de fe 
que me atraviese el alma, 
redímase mi frente 
del tiempo y el mundo, 
aquiétense mis ansias 
entregándose al sueño 
de la esperanza; 
no existe el infortunio, 
la vida no tiene límites, 
en el corazón habita 
la felicidad que me niegan 
mis sombrías jornadas. 

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