domingo, 17 de noviembre de 2013

Sendero de esperanza. XV

La soledad me habita 
allá donde voy, 
la aflicción del abandono 
me encuentra en todos los caminos, 
¿pero qué puedo hacer 
si mi dueño es mi corazón 
y sigo su ruta, 
retirada y enigmática? 
Hoy me siento muy lejos 
de mis semejantes, 
su savia no alcanza mis ramas, 
la sed de los otros 
atormenta mi garganta; 
solo el silencio 
acompaña mis pasos, 
erráticos y tristes, 
por las solitarias estancias 
de mi desierto hogar. 
Sin cesar, mis anhelos huyen 
hasta el incierto mañana,
¿pero qué puedo hacer 
si mi fe es el corazón, 
y sigo su dictado, 
exigente y temerario? 

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