sábado, 16 de noviembre de 2013

Sendero de esperanza. XIV

Lluvia, en el fondo 
soy un muermo; 
siempre estoy sumergido 
en mis tristezas, 
apegado a pensamientos 
profundos e indigestos 
que suenan en las reuniones 
como un tiro en un concierto; 
no encajo en ninguna parte, 
soy un aguafiestas, 
mi ánimo es escaso y, con poco, 
me gana la melancolía; 
yo no he nacido 
para lidiar con las gentes, 
me tomo muy a pecho 
el desinterés de los otros; 
cuando me dan argumentos 
para desobedecer a mi corazón, 
es como si me abrieran la puerta 
para que me marche a otra parte; 
no, Lluvia, no tengo don de gentes, 
soy impulsivo y obcecado, 
saco de quicio a todos, 
yo no soy de esta época, 
no soy de ninguna época, 
simplemente 
no encajo en ninguna parte; 
por eso me siento tan solo, 
por eso mis amigos 
son almas de niño, 
sin prejuicios, sin normas, 
pacientes y tiernas, 
con oídos para escuchar 
mis peculiares rarezas, 
sin grilletes para mis pies 
porque mi anhelo es 
caminar al viento. 
En el fondo, Lluvia, 
soy un muermo, 
por eso no salgo los sábados, 
por eso los sábados 
escribo poemas 
arrimado al ordenador, 
soñando en lugar de vivir, 
con la ilusión 
como mi verdadera compañía. 

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