viernes, 15 de noviembre de 2013

Sendero de esperanza. XII

Mi instinto es amar 
más allá de todo instinto; 
he de entregar mi pecho 
al resplandor de los otros, 
olvidado de las causas, 
burlando la fatalidad, 
rebasando mi límite. 
En el regazo del otro, 
habita mi esencia 
convertida en enigma 
y reflejo del cosmos. 
Ansío a los otros, 
me hago signo de ellos, 
me hago llama pura 
empapada de su huella, 
me incendio para escalar a su cima 
con un vehemente anhelo 
de extinguir sus sombras. 

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