jueves, 14 de noviembre de 2013

Sendero de esperanza. X

Las almas a las que me he entregado, 
luces de mi entraña, 
tienen caminos de inmensidad; 
no son esclavas 
del interés ni el prejuicio, 
de la autoridad ni la norma; 
son puertas 
a la libertad y la vida, 
llamas de claridad e infancia, 
sencillas y humildes 
pero alentadas por la dignidad. 
Esas almas me redimen, 
alumbran mi firmamento, 
como un único sol 
en el mediodía del ser; 
son la patria de mi aliento, 
mi sendero de esperanza, 
caudal opulento 
para mi corazón desnudo. 
Mi dicha es transformarme 
en reflejo de su realidad, 
ser ellas en mí, 
remedarlas 
en mi boca hecha ternura, 
en mi pecho lleno de afán, 
en mis venas ávidas de su forma. 
No brillarían 
las estrellas en la noche, 
ni el alba alumbraría 
las perlas del rocío, 
ni la lluvia cantaría 
sobre el manto de la tierra 
si no sintiera en mi sangre 
la huella de quienes amo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario