martes, 12 de noviembre de 2013

Sendero de esperanza. VI

El camino se aclara 
y se llena de flores 
cuando habita nuestro pecho 
la llama de la amistad. 
Cada amigo grande es 
una mariposa ardiente 
que caldea nuestro aliento 
y lo inunda de gozo. 
¡Qué resplandor, 
el de la esperanza que trae 
el corazón de un hermano 
que se hace nuestro para siempre! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario