martes, 12 de noviembre de 2013

Roto por dentro

A Francisco Almarcha

Llamaba los jueves a tu puerta 
para poder decir 
que aún tenía un amigo; 
pero estaba roto por dentro, 
necesitaba montañas de afecto, 
necesitaba el calor de un hermano; 
tú no lo sabías, 
no te lo dije, 
y te fui perdiendo 
como se pierden las cosas 
que carecen de importancia. 
Lloré por ti 
una tarde de domingo 
mientras sonaba Beethoven 
en la soledad de mi casa. 

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