domingo, 24 de noviembre de 2013

¿Por qué no?

¿Por qué no, praderas infinitas 
pobladas de hierba y vida 
que huellen fogosos cascos, 
crines al aire, sin el martirio del freno? 
¿Por qué no, cielos despejados y azules 
dando espacio al afán de las alas, 
que batan con avidez al viento 
los bienaventurados pájaros? 
¿Por qué no, montañas altivas 
derramando miel en la afable primavera 
mientras la aurora las cubre 
con su manto de rosas rosas? 
¿Por qué no torrentes orgullosos 
vertiendo con furia su agua clara y limpia 
como el corazón de los ángeles 
en el regazo de un bosque colmado de armonía? 
¿Por qué no, hombres libres y felices, 
entregados al amor y a su destino, 
sin más límite que el de sus deseos, 
caminando despreocupados hacia el horizonte? 

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