jueves, 7 de noviembre de 2013

Hasta las heces

Mientras los sabios críticos 
calibran el valor de mis metáforas 
y deciden si entro o no 
en las enciclopedias, 
mientras el mundo piensa 
si es bueno o malo 
cada uno de mis poemas 
y sentencian doctamente 
sobre mi dignidad de poeta, 
yo bebo hasta las heces 
mi copa de la vida 
y hago del oficio de ser 
mi única fuente de felicidad. 
No dejaré la poesía, 
mientras no te haya escrito 
un millón de poemas 
y, cuando alcance la cifra, 
haya vendido o no algún libro, 
me sentaré en una mecedora 
a leerlos uno a uno 
y a sentirte en mi corazón 
mientras me llega la muerte. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario