martes, 26 de noviembre de 2013

Cimas del Paraíso. XII

El alma fría y trivial 
hace escarnio de nosotros; 
cree que amar es villanía, 
fragilidad digna 
de menosprecio y de chanza; 
pero nosotros sabemos bien 
que, fundidos uno al otro 
en este convulso y valeroso abrazo 
entre las revueltas sábanas, somos 
los turbadores protagonistas 
del más profundo de los dramas. 
No hay lugar en nuestras frentes 
para la gente pequeña; 
que nada mengüe nuestra pasión, 
arrastrémonos uno sobre el otro, 
deslicemos nuestra piel 
sobre lo que más dulce nos sepa, 
entreguémonos a amar 
con ávido desasosiego 
y, riéndonos de los ignorantes, 
hagamos rapiña a nuestros cuerpos 
de mares de libertad y vida. 

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