domingo, 24 de noviembre de 2013

Cimas del Paraíso. VII

Que no entre el mundo 
en nuestro refugio de amor, 
mantengámoslo limpio 
de razones y palabras, 
de argumentos y explicaciones, 
de luminosidad y estrépito; 
que no nos fatigue el deber 
de fingirnos nosotros, 
vestida el alma de calle 
y con la fría máscara 
de la sensata urbanidad. 
Cerremos bien los cerrojos 
a los demás hombres 
y entreguémonos al fuego 
que abrasa nuestros corazones; 
caigan nuestras ropas al suelo, 
despojémonos de apariencias, 
solo nos importa lo más oculto, 
dejemos que nuestra hoguera nos guíe 
en esta hora real. 

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