miércoles, 6 de noviembre de 2013

Alianza

Por ti, delicada niña, 
por ti, 
por el júbilo que has traído a mi pecho, 
se me ha revelado 
la belleza de la humanidad, 
su inocencia, su divinidad; 
por ti, 
por la infinita ternura que me inspiras, 
mi corazón se abre 
a las almas de mis semejantes, 
a sus cuerpos, a sus sentimientos, 
a su opulenta valía, 
a la luz que los habita, 
y en la hermosura impoluta 
que encierra tan noble especie, 
encuentro un remanso de alegría, 
un aliento nuevo, inagotable, 
un sentido para la vida 
que ninguna voz mezquina y oprobiosa 
podrá arrebatarme jamás. 
Eres reina de la Humanidad, 
todo brillo, todo pureza, 
por ti he perdonado en mis adentros 
a la sombra que me acecha. 

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