miércoles, 30 de octubre de 2013

Un verdadero amigo


A Lluvia Rojo Camino

Lluvia, pensarás 
que soy un pesado 
con un interés morboso 
por insistir 
en conseguir el afecto 
de una famosa actriz 
pero, si fueras mi amiga, 
tendrías mi apoyo 
aunque te abandonara tu estrella 
y el mundo entero 
te volviera la espalda 
como hacen los falsos amigos 
con las víctimas de la fortuna. 
Te contaré 
que tengo una amiga 
que está viviendo un infierno, 
solamente yo llenaba 
su buzón de mensajes 
cuando cayó en las redes 
de la tristeza más honda; 
entre las pocas alegrías 
de aquellos días 
para su castigado orgullo 
contó los muchos email 
que le envié preocupado 
por su absoluto silencio. 
Su pareja, como tú, 
era cantante, 
pero tenía el alma 
corrompida y sucia 
e hizo una víctima 
de mi buena amiga. 
Ahora está 
enferma de tristeza, 
no quiere ir a los médicos, 
les tiene miedo, 
y su tiempo se va 
cuidando a unos padres 
que no le agradecen su esfuerzo, 
pensarán que es su obligación 
atenderlos bien 
pero no la de ellos 
quererla; 
su hermano se desentiende 
de su deber fraterno 
y limpia su conciencia 
por abandonarla a su suerte 
haciéndole regalos 
de poca monta. 
Ha llegado a intentar 
quitarse la vida 
y piensa que acabará 
en el pozo más hondo 
del infortunio humano. 
Lluvia, no me contesta 
a mis email, 
se ha enfadado mucho conmigo 
porque le dije 
que quizá era ella 
su peor enemiga. 
Sospecho que necesita 
el calor de la autoridad 
y el acicate del sufrimiento 
y que ha seducido su alma 
el veneno de la dependencia. 
Amo la libertad, 
me crié entre la hierba, 
las primaveras de mi infancia eran 
caminos llenos de flores 
y verdor exuberante, 
no quiero lazos que agobien, 
no quiero normas que obliguen, 
no quiero intereses, ni prejuicios, 
quiero tan solo 
amor y aire 
pero no abandonaré a mi amiga 
aunque me maltrate, 
aunque no me agradezca el cuidado 
que le prodigue, 
aunque, en su confusión, 
me tome por otro 
de sus verdugos, 
no abandonaré a mi amiga 
aunque se lance en los brazos 
de la autodestrucción, 
aunque olvide su condición 
de criatura divina 
que tiene en su corazón el secreto 
para la felicidad, 
no abandonaré a mi amiga 
porque la amistad es parte 
de nuestro deber de hombres. 
A ti tampoco te dejaría, 
tendrías mi apoyo 
aunque te abandonara tu estrella 
y el mundo entero 
te volviera la espalda 
como hacen los falsos amigos 
con las víctimas de la fortuna. 

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