sábado, 26 de octubre de 2013

Un capricho especial

Tienes que concederme, 
cuando nos veamos, 
este capricho del alma: 
quiero que te quites 
los calcetines 
y me muestres tus pies desnudos; 
cositas tan blancas 
y tan niñas 
son mi locura, 
quiero besarles 
uno por uno 
todos los deditos, 
porque está bien saludar 
a las nuevas amistades, 
y seguir dando besos 
por las cosquillosas plantas 
y después por encima 
y luego por los tobillos 
y en los talones también 
y después de cubrir de besos 
tus hermosísimos pies, 
abrazarlos contra mi pecho, 
con todo el amor del mundo, 
porque son mi tesoro, 
mi dulzura, mi prenda, 
mi orgullo, mi afán, 
los quiero como a mi alma, 
les tengo un cariño ardiente; 
y después que los abrace 
quiero abrazarte a ti 
y no te soltaré 
hasta que me digas 
te quiero en tibetano. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario