sábado, 5 de octubre de 2013

Tasado

¿Quieres saber, amada, 
en cuánto te he tasado? 
Aunque el sol se convirtiera en oro, 
en plata, la luna, 
en un diamante, 
el lucero de la mañana, 
y todas las estrellas, en monedas
y, siendo míos, te los diera, 
aun así, 
no pagaría como debo 
tu tierno afecto de hada. 
Aunque lograr tu amor 
me costara escribir 
tantos versos que la tinta 
se agotara en el mundo, 
aun si los escribiera 
con el agua del mar, 
aun así, 
no pagaría como debo 
el calor de tu corazón. 
Aunque oírte decir te quiero 
me llevara toda la vida 
sirviéndote sin descanso 
con firmísima devoción, 
y, apenas si lo dijeras, 
mi aliento me abandonara, 
aun así, 
no pagaría como debo 
la miel de tus palabras. 
No, no podría pagar el amor 
del más hermoso de los ángeles. 

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