domingo, 6 de octubre de 2013

Sobrevíveme

Vasta ruina desencadenada, 
hora de desolación, 
cruel extinción de una hermosa llama, 
¡qué terrible es 
el final de los hombres! 
Que nunca tenga que ver 
el tuyo, tierna amiga, 
que mi carne sea 
miserable ceniza entre maderas podridas 
antes de que la muerte te convierta 
en su fría marioneta. 

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