sábado, 5 de octubre de 2013

Mi víctima

¡Qué triste es el dolor 
de un alma tierna y niña! 
¡Cómo duele en el corazón 
el daño que se inflige 
a un ser inocente y puro! 
¿Cuándo podré 
liberarme del pavor 
que mi espíritu siente 
cuando recuerda el frío aliento 
con que herí tu fragilidad? 
Niña hermosa, alivia tu peso, 
la realidad es que te quiero 
sobre todas las cosas; 
no puede el día amanecer 
si tú no estás a mi lado; 
jamás te abandonaré, 
mi amor por ti es infinito. 
La niebla cubrió mi frente 
y no te reconocí; 
con brutalidad te di la espalda 
como si no fueras 
mi único tesoro. 
¡Yo no quiero tu tristeza! 
¡Que el dolor me quiebre a mí 
antes que causarte una pena! 
¿Cómo pude olvidar que eras 
lo que más quiero en el mundo, 
un corazón sencillo, 
mi tierna flor perfumada? 

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