martes, 29 de octubre de 2013

Lo inconfesable

Alas que remonten honores, 
juguete para una infancia rota, 
frenesí de cumbres 
que la vergüenza asfixia 
y condena la lógica... 
Tan solo por un momento, 
me dejaría llevar 
y, desnudando mi corazón, 
confesaría ante los hombres, 
reconociendo mi culpa 
y oprimido el pecho 
por un pudor de anarquista 
y de hombre generoso, 
que mi deseo sería 
ser el más grande. 

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