domingo, 13 de octubre de 2013

Asombro

Que, en el mar, llovieran azucenas 
o que las estrellas danzaran con dulzura, 
que el arco iris manchara todo el firmamento 
en una tempestad de colores 
o que, en la estela de una mariposa, 
se hicieran visibles 
sus sueños de vapor, 
no traería a mi corazón 
el asombro conmovido 
al que la luz franca de tu semblante 
apremia a mis entrañas. 

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