miércoles, 2 de octubre de 2013

Algo más que ceniza

En memoria de Marian Zaitegi de Miguel

Cuando, sin pretender mi beneficio, 
procuré honrarte, 
fui algo más que ceniza; 
cuando anhelé tu felicidad y tu bien 
como si fueras parte de mí, 
fui algo más que ceniza; 
cuando mi corazón floreció 
tan solo con el roce de tu aliento, 
fui algo más que ceniza; 
cuando la felicidad colmó mi pecho 
porque me entraste en las entrañas, 
fui algo más que ceniza; 
cuando traías el paraíso 
 con un sencillo saludo, 
fui algo más que ceniza; 
cuando vislumbré la eternidad 
en el remanso de tu rostro, 
fui algo más que ceniza; 
cuando entregué mi más honda raíz 
a la veneración de tu realidad ajena, 
fui algo más que ceniza 
y, cuando los años me acaben 
y mi humilde polvo se esparza 
en el vendaval de los siglos, 
cuando la noche eterna 
abra un abismo en el tiempo 
y el firmamento se rompa 
como un espejo de sangre, 
mi alma seguirá 
volando en la luz a tu lado 
como una alegre mariposa 
porque el amor me habita y soy 
algo más que ceniza. 

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