sábado, 26 de octubre de 2013

Adentrémonos

Adentrémonos en el bosque, amada, 
dame tu mano y dejemos 
que esta ruta de placer y vida 
se abra una vía en nuestro corazón; 
los árboles serán, en esta jornada, 
una presencia misteriosa, 
los pájaros cantarán para nosotros 
sus sones de libertad 
y las flores remedarán en sí 
la belleza del mundo. 
Adentrémonos en el bosque, amada, 
deja que, en tu pecho, entre 
el espíritu de lo que nos rodea, 
el arroyo saludable, 
las benévolas piedras, 
el aire limpio que nos alienta, 
los rayos cálidos del sol, 
los pródigos insectos, 
el alma del silencio, 
la pureza de los senderos, 
el murmullo de las hojas 
que la brisa estremece. 
Adentrémonos en el bosque, amada, 
subamos a la cima de este monte, 
y, al tiempo que lo escalamos, 
hagamos, de nuestra entraña, fronda, 
para que la Tierra brote en nosotros 
y, en la raíz de nuestras arterias, 
se prenda la llama 
que alienta a sus criaturas; 
deslumbre la luz del mundo 
nuestros felices adentros 
y háganse tu ser y el mío 
el mismo camino. 

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