jueves, 31 de octubre de 2013

El oficio de la felicidad

¡Cuánto compadezco, niña, 
a los hombres que gobiernan 
con la lógica su corazón! 
No saben que la felicidad 
es puro oficio de locos 
como tú y como yo. 

Mañana será noviembre

Mañana ya será noviembre, 
la oscuridad y el frío 
se hacen dueños de los días, 
como si fuera a morir el mundo, 
y el alma siente 
la desazón amarga 
de todo lo que falta por hacer. 
Si ahora mismo 
me abandonara el aliento, 
¡qué triste habría sido mi vida, 
sin haberte abarcado nunca 
con la mirada 
cogiéndote de las manos, 
sin haber besado tu dulce rostro 
ni sentir el peso de tus miembros! 
Sesgaría a la eternidad mis ojos 
sin escucharte antes un te quiero
sin contemplar tu sonrisa, 
repleta de mariposas y estrellas. 
Es solo tu ausencia lo que despoja 
las ramas de los árboles, 
lo que debilita los rayos del sol, 
lo que trae al mundo 
sombra y desolación, 
noviembre es solo tu ausencia, 
noviembre es solo la fatalidad 
de tu ingrata lejanía. 

No tengo amigos feos


A Lluvia Rojo Camino

Lluvia, yo no tengo amigos feos 
y, cuanto más los quiero, 
más bonitos me parecen, 
los quiero porque son guapos 
y son guapos porque los quiero; 
yo no tengo amigos feos, Lluvia, 
por eso, cuando te miro, 
veo una amiga 
aunque no sepas nada de mí 
pues esos ojos de estrella 
con esos rayos dorados 
que son tus dulces pestañas 
y ese fulgor de tu rostro, 
rebosante de niñez, 
te hacen bella como el más 
querido de mis amigos. 
Lluvia, yo no tengo amigos feos, 
yo no quiero a mi lado 
crueles gárgolas del mal, 
solo corazones niños 
con la luz de los ángeles 
alumbrando sus semblantes. 

Décima a Lluvia Rojo


A Lluvia Rojo Camino

No contestas, Lluvia Rojo, 
los mensajes que te escribo, 
tu corazón me es esquivo, 
no me concedes mi antojo; 
las doce horas deshojo 
interrogando al destino, 
¿será tan cruel y mezquino 
que me niegue tu respuesta? 
¡Cuánto rigor manifiesta 
ese pecho tan divino! 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Un verdadero amigo


A Lluvia Rojo Camino

Lluvia, pensarás 
que soy un pesado 
con un interés morboso 
por insistir 
en conseguir el afecto 
de una famosa actriz 
pero, si fueras mi amiga, 
tendrías mi apoyo 
aunque te abandonara tu estrella 
y el mundo entero 
te volviera la espalda 
como hacen los falsos amigos 
con las víctimas de la fortuna. 
Te contaré 
que tengo una amiga 
que está viviendo un infierno, 
solamente yo llenaba 
su buzón de mensajes 
cuando cayó en las redes 
de la tristeza más honda; 
entre las pocas alegrías 
de aquellos días 
para su castigado orgullo 
contó los muchos email 
que le envié preocupado 
por su absoluto silencio. 
Su pareja, como tú, 
era cantante, 
pero tenía el alma 
corrompida y sucia 
e hizo una víctima 
de mi buena amiga. 
Ahora está 
enferma de tristeza, 
no quiere ir a los médicos, 
les tiene miedo, 
y su tiempo se va 
cuidando a unos padres 
que no le agradecen su esfuerzo, 
pensarán que es su obligación 
atenderlos bien 
pero no la de ellos 
quererla; 
su hermano se desentiende 
de su deber fraterno 
y limpia su conciencia 
por abandonarla a su suerte 
haciéndole regalos 
de poca monta. 
Ha llegado a intentar 
quitarse la vida 
y piensa que acabará 
en el pozo más hondo 
del infortunio humano. 
Lluvia, no me contesta 
a mis email, 
se ha enfadado mucho conmigo 
porque le dije 
que quizá era ella 
su peor enemiga. 
Sospecho que necesita 
el calor de la autoridad 
y el acicate del sufrimiento 
y que ha seducido su alma 
el veneno de la dependencia. 
Amo la libertad, 
me crié entre la hierba, 
las primaveras de mi infancia eran 
caminos llenos de flores 
y verdor exuberante, 
no quiero lazos que agobien, 
no quiero normas que obliguen, 
no quiero intereses, ni prejuicios, 
quiero tan solo 
amor y aire 
pero no abandonaré a mi amiga 
aunque me maltrate, 
aunque no me agradezca el cuidado 
que le prodigue, 
aunque, en su confusión, 
me tome por otro 
de sus verdugos, 
no abandonaré a mi amiga 
aunque se lance en los brazos 
de la autodestrucción, 
aunque olvide su condición 
de criatura divina 
que tiene en su corazón el secreto 
para la felicidad, 
no abandonaré a mi amiga 
porque la amistad es parte 
de nuestro deber de hombres. 
A ti tampoco te dejaría, 
tendrías mi apoyo 
aunque te abandonara tu estrella 
y el mundo entero 
te volviera la espalda 
como hacen los falsos amigos 
con las víctimas de la fortuna. 

Incertidumbre

Si ya no me amaras, 
si mis torpezas hubieran roto 
tu dulce corazón, 
si el afecto no pudiera ya rebrotar 
en tu hermoso pecho 
y solo piedad y dolor 
mereciera ya de ti, 
si mi error hubiera destruido 
para siempre tu dulce amor, 
esperanza y luz de mi vida, 
la sombra de la desolación 
cerraría mi horizonte 
y sobre mi alma se abatiría 
la más oscura amargura 
pero te seguiría amando, 
amándote sin límite, 
colmadas mis entrañas 
por el fuego de mi llaga 
porque no tengo fuerzas 
para dejar de querer 
a un aliento tan niño. 

Tú y mi niña


A Lluvia Rojo Camino

Tú y mi niña sois 
dos rosas blancas 
arrojadas con benevolencia 
a la ingratitud y sordidez del mundo, 
dos estrellas que reinan 
sobre las demás 
en la noche sombría, 
dos refugios de esperanza y dulzura 
en un tiempo de desolación, 
dos torrentes de alegría 
que anegan el horizonte 
y lo llenan de flores rosas, 
dos espejos del cosmos, 
que reflejan su infinita belleza 
con la transparencia del viento, 
dos victorias del amor 
sobre la soledad amarga 
a duelo con las espadas 
de vuestra mirada hiriente, 
dos eclosiones 
del resplandor de un ángel, 
que, por llamar a la bondad a los hombres, 
forjó vuestro rostro 
con la misma luz de vuestro corazón. 

Regreso

Los árboles más nobles han de brotar 
de la humilde tierra, 
de lo más pequeño y sencillo nace 
la seducción de la esperanza; 
en lo más hondo de mi dolor, 
ríos de luz anegan mi corazón. 

El poso del vacío

El poso que este gran vacío deja 
son los goces de la felicidad; 
no tengo nada, soy un mendigo, 
mi hacienda es solo el viento 
pero tengo un tesoro en mi pecho: 
un corazón lleno de amor. 

martes, 29 de octubre de 2013

La amistad soñada


A Lluvia Rojo Camino

No puedo atravesar 
la nube de tus admiradores 
para pedirte 
un minuto de atención, 
ni equilibrar tu fama 
con una celebridad aproximada 
pues mis libros no los compran 
ni por caridad cristiana, 
no me creerías, quizá, 
si te dijera 
que, a pesar de tu belleza 
perfecta de germana joven, 
rubia y con cara de niña, 
no añoro conquistarte 
porque ya estoy provisto de amor 
y, con el que tengo, me basta 
y me bastaría 
aunque viviera mil vidas, 
pero este hombre de cuarenta y ocho años, 
cuando descubrió tu rostro 
tan lozano, tan hermoso, 
tan juvenil y perfecto, 
tan lleno de angelical simpatía, 
se encaprichó de ti 
y quiso ser amigo del alma 
de tan dulce mujer, 
recibir en el corazón la alegría, 
la belleza e inocencia, 
la salud y la juventud 
que destila tu entero ser 
como un bisabuelo orgulloso 
de la fortuna de sus genes. 
Te escribí a tu chat 
pero lo tendrás tan lleno 
que ni siquiera podrás 
leer mi mensaje, 
no me distinguirás 
del fanático de la tele, 
o del ligón que se enrolla, 
o del bobo que busca 
notoriedad y autoestima; 
quedará sepultado 
en un mar de misivas 
atraídas por tu belleza externa 
y tu don de multitudes. 
Pasan las horas y tú 
no respondes en el chat, 
tu anhelada amistad 
se está quedando en un sueño 
fantasioso e imposible 
de poeta sin fama 
al que todos toman 
por el pito del sereno. 
¿Quién era yo para pensar 
que te merecía más 
que tus infinitos seguidores? 

Libertad y esclavitud

Amar es libertad y aire 
y esclavitud de fuego, 
despojarnos de la necesidad llevados 
por el instinto más subyugante. 

Ignorado

La victoria tiene 
un filo de hielo 
pero mi corazón es tierno y frágil 
y su calidez no arrambla 
voluntades reticentes. 
Mis palabras quisieran 
estremecer al mundo 
contagiándole mi desgarro 
mas lo que mi pecho ve 
es oscuridad para los otros.

Lo inconfesable

Alas que remonten honores, 
juguete para una infancia rota, 
frenesí de cumbres 
que la vergüenza asfixia 
y condena la lógica... 
Tan solo por un momento, 
me dejaría llevar 
y, desnudando mi corazón, 
confesaría ante los hombres, 
reconociendo mi culpa 
y oprimido el pecho 
por un pudor de anarquista 
y de hombre generoso, 
que mi deseo sería 
ser el más grande. 

Arrastrado por un río

Despojé mi alma, 
arrojé a la lluvia mi dolor, 
inmolé la luz para hacerme grito, 
mi agonía se volvió verbo 
pero nadie me vio pasar 
retorciéndome en mi herida. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Mariposas de fuego

Tú y yo somos 
mariposas de fuego 
ardiendo en la llama 
inextinguible y viva 
del amor verdadero. 
Nos rozamos las alas 
retozando en el aire, 
libres y dichosos, 
bailando entre las flores 
de un eterno mes de abril. 
El afecto nos consume, 
hechos una sola brasa, 
en su hoguera de miel, 
y, a medida que nos quema, 
va creciendo nuestro pecho. 
Juntos, flotamos al viento 
y, entregados al instante, 
logramos que nuestros sueños, 
incendio y brisa, 
se hagan dueños del mundo. 

Mi desolación

¡Qué pequeño soy, 
qué frágil, qué efímero, 
qué solo esta mi corazón 
enterrado en mis entrañas, 
qué torpe es mi lengua, 
qué débil mi garganta, 
qué cortos son mis pasos 
sobre este camino de barro! 
¡Qué oscura es mi boca 
para expresarte en un beso 
cuánto te anhela 
mi espíritu atormentado! 

Tu nariz

Tu nariz es un pétalo 
de rosa blanca, 
la escuadra que delinea en tu rostro 
las formas lógicas 
de la belleza del concepto, 
la ventanita al aliento 
de un ángel niño, 
el violín que trae la miel 
a la música de tu voz, 
la lancita que ha herido 
de ternura mi corazón. 

Amante

¡Qué manifiesta es para mi corazón 
tu belleza más profunda! 
¡Qué franco se abre mi pecho 
a tu nombre de espuma! 
¡Qué vastedad alcanza 
la felicidad que abarcan mis entrañas 
fascinadas por la afinidad de tu luz! 

Te añoro

La miel de mi corazón, 
la hoguera que calienta mi pecho 
es tu afecto 
luminoso y claro; 
te añoro con la desazón 
de quien encuentra en ti 
el refugio 
para su aliento desvalido 
en este mundo tan adusto 
y alienante. 

domingo, 27 de octubre de 2013

La hora agria

Como venda de paredón, 
cae la noche sobre el mundo 
doblegando la vida, 
prendiéndola 
con su abrazo de escalofrío. 
Espada homicida 
sobre el reloj se desliza 
y, enemiga del alma, 
abate las esperanzas 
a la hora en punto. 
Terminan los goces, 
muere la dulzura 
tras la puerta de agonía, 
bajo el manto de hiel. 
Un aliento de acero llama 
a un reposo de cadáver. 
Se cierra la luz, 
se cierra el camino, 
una fría y áspera mano sofoca 
el último hálito de sentido. 
Vivir es remordimiento, 
soñar es vergüenza. 

sábado, 26 de octubre de 2013

Tempestad

¡Qué terrible tempestad 
desbordante de amargura y gozo, 
esperanza y estremecimiento 
desata en mi corazón
tu fascinante presencia!  

Adentrémonos

Adentrémonos en el bosque, amada, 
dame tu mano y dejemos 
que esta ruta de placer y vida 
se abra una vía en nuestro corazón; 
los árboles serán, en esta jornada, 
una presencia misteriosa, 
los pájaros cantarán para nosotros 
sus sones de libertad 
y las flores remedarán en sí 
la belleza del mundo. 
Adentrémonos en el bosque, amada, 
deja que, en tu pecho, entre 
el espíritu de lo que nos rodea, 
el arroyo saludable, 
las benévolas piedras, 
el aire limpio que nos alienta, 
los rayos cálidos del sol, 
los pródigos insectos, 
el alma del silencio, 
la pureza de los senderos, 
el murmullo de las hojas 
que la brisa estremece. 
Adentrémonos en el bosque, amada, 
subamos a la cima de este monte, 
y, al tiempo que lo escalamos, 
hagamos, de nuestra entraña, fronda, 
para que la Tierra brote en nosotros 
y, en la raíz de nuestras arterias, 
se prenda la llama 
que alienta a sus criaturas; 
deslumbre la luz del mundo 
nuestros felices adentros 
y háganse tu ser y el mío 
el mismo camino. 

Mi camino

Dejo a otras almas 
más obcecadas y crueles 
el oscuro culto 
a lo que ven los sentidos 
y profanan las palabras. 
Mi corazón me va empujando 
hacia las ilusiones que el viento levanta; 
quiero alcanzar la cima 
de la esperanza, 
refugiarme en el resplandor que envuelve 
a las luces de la noche; 
la hondura de mi pecho solo anhela 
sueños, amor e infancia 
porque no hay realidad más allá. 

Un capricho especial

Tienes que concederme, 
cuando nos veamos, 
este capricho del alma: 
quiero que te quites 
los calcetines 
y me muestres tus pies desnudos; 
cositas tan blancas 
y tan niñas 
son mi locura, 
quiero besarles 
uno por uno 
todos los deditos, 
porque está bien saludar 
a las nuevas amistades, 
y seguir dando besos 
por las cosquillosas plantas 
y después por encima 
y luego por los tobillos 
y en los talones también 
y después de cubrir de besos 
tus hermosísimos pies, 
abrazarlos contra mi pecho, 
con todo el amor del mundo, 
porque son mi tesoro, 
mi dulzura, mi prenda, 
mi orgullo, mi afán, 
los quiero como a mi alma, 
les tengo un cariño ardiente; 
y después que los abrace 
quiero abrazarte a ti 
y no te soltaré 
hasta que me digas 
te quiero en tibetano. 

Ni en broma

No puedo jugar contigo 
a decirte maldades, niñita, 
porque te llevo tan hondo 
y eres tan niña y tan tierna 
que, ni en broma, sabría 
causarte incomodidad. 

viernes, 25 de octubre de 2013

Amor verdadero

El amor que me inunda el alma 
busca con urgencia 
la luz de la verdad 
y quiere elevarse a las cumbres 
de la libertad más excelsa; 
no he de querer como quiere 
la mano que amordaza 
sino con la blanda ternura 
de los niños que juegan; 
no necesito que me hagas 
solemnes juramentos 
ante un altar 
vestida como una emperatriz; 
sentir cerca cada día 
tu aliento sencillo 
sin que nada te ate a mí 
es cuanto hace falta 
para saciar todas mis ansias. 

Para siempre

Cuando queremos, abrimos 
nuestra puerta para siempre, 
que la mezquindad no la entorne; 
no matemos en nuestro pecho 
al aliento niño 
que prendió nuestra llama; 
que no muera en el corazón 
la felicidad de un amor, 
que no se extinga en el alma 
ninguna estrella. 

La avenida

En los días sobre la Tierra, 
no hay descanso para el dolor; 
la tribulación y el cansancio 
te hieren sin tregua 
mas nunca encuentras 
compasión y dulzura 
en el pecho de los otros, 
que no aciertan a comprender 
que tú eres remoto enigma 
y no su trivial remedo. 
Mi rostro se humedece contemplando 
esa última muralla, 
por donde atraviesa la avenida 
del angustioso adiós 
porque su aire frío 
me traspasa las entrañas 
mientras los otros viven 
ajenos a mi tormento, 
entregados sus sentidos 
a todo lo demás. 

Navegando en tus ojos

En los lagos de tus ojos 
navega mi alma, 
sobre la quilla de mi pecho, 
que va bebiendo 
la serena miel que surca. 

jueves, 24 de octubre de 2013

He vuelto a fracasar

He vuelto a fracasar 
en un certamen de poesía; 
altas torres de la sensibilidad 
me han arrebatado el premio; 
quizá es más loable cantar 
con un bagaje erudito, 
llenando de citas los versos, 
para que los paladares doctos 
se alegren mucho de serlo 
o mostrarse muy modoso, 
obediente a las normas, 
digno y probo ciudadano 
que no molestará nunca a nadie; 
yo he cometido el error 
de cantar lo que tenía 
en mi humilde corazón, 
porque lo tengo lleno 
de amor ardiente 
y es lo único en lo que pienso; 
no me importa ni Cavafis
ni Darío, ni Verlaine
me importa mi propio pecho, 
el ardor que me subyuga 
y atormenta con dulzura; 
no me compran poemarios, 
ni me llueven admiradores, 
no me premian en los concursos, 
ni me eligen autor del mes 
pero mi voz es muy clara, 
doy lógica a mis emociones, 
libero los sentimientos, 
les doy nitidez y dignidad, 
doy motivos a los hombres 
para la esperanza 
y, con eficacia, los reconcilio 
con su naturaleza; 
un leve agradecimiento 
me gustaría escuchar, 
conseguir siquiera 
un premio de por aquí cerca, 
recibir una rosa 
el día de Sant Jordi, 
aunque esto no sea Cataluña, 
un bocadillo de choped siquiera, 
porca miseria!
¿Qué tendré que escribir 
para que se oiga en la tele 
o para que me compren los libros 
con la avidez de los churros? 
¿Tal vez algún soneto 
al cohete Apolo 13
¿O quizá una loa 
al eminente Sigmund Freud
Mejor sigo con mis versos 
al hondo amor que me llaga 
y que me lea el que quiera 
y que premien a otros. 

Fracaso

No quiero hondas zalemas, 
ni doblegar voluntades, 
ni humillar a la multitud 
ostentando honores desmedidos, 
no ansío satisfacer 
una corrompida vanagloria 
al tiempo que desprecio al mundo 
y, con él, 
a lo más profundo de mi ser; 
lo que quiero es que, de mi lengua, 
brote magia verdadera, 
que no quede una sola alma 
a la que no estremezcan mis palabras, 
quiero derrotar el frío 
del corazón de los hombres, 
cubrir el cielo de mariposas, 
llenar las calles de pechos 
conmovidos por mi voz 
pero mi magia no llega a tanto, 
mi clamor es un susurro 
en la frente de los otros, 
mi desgarro lo recibe 
una gris indolencia. 

Maduro fruto

La herida de mi amor 
se ha hecho llaga incurable, 
maduro fruto de la vida, 
ofrenda definitiva de mis entrañas. 
Nuestras aguas serenadas 
lamen ya con llanas ondas 
las orillas que nos definen; 
somos almas culminadas, 
gocemos, resplandecientes, 
de nuestra arribada a puerto. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

El camino desierto

Son los hombres solos 
llamas mortecinas que el viento amenaza 
y apenas consiguen brillar 
en la oscuridad del tumulto 
pero solo alcanza la felicidad 
el alma pura que huella 
el camino desierto 
que nació con su corazón. 

Jactancioso

No cabe demasiado amor 
en un pecho jactancioso; 
ha confundido su sendero 
con una banal autopista. 

Obcecación

Eres víctima de mi obcecación 
de sufrido labrador; 
no sé hacer más que seducirte, 
con la verdad de mi pecho, 
para que aumente tu amor 
día a día, poema a poema, 
ternura a ternura; 
soy obcecado 
y, quieras o no quieras, 
meteré en tu corazón 
toda la felicidad que le pueda caber. 

Bombas

Quienes inventan bombas 
ocupan su vida calculando 
el alcance de la explosión 
y, cuando van a dormir, 
con la luz ya apagada, 
su mente aun se vuelve, 
durante unos minutos, 
a sus ingeniosas fórmulas, 
intrigada por los enigmas 
que intenta despejar. 
Pero, cuando yo voy a dormir, 
es tu rostro de hada 
y tu corazón de ángel 
lo que mi frente evoca 
y el pecho 
lo siento, entonces, tan henchido 
de amor y felicidad 
que, si diera en explotar, 
se llenaría la tierra 
en un radio de mil millas 
de pétalos y mariposas. 

Aunque me lo negaras

La raíz de mi felicidad 
es que soy dueño de tu corazón 
pero te entregaría mis entrañas 
aunque me lo negaras 
porque tu alma es tan hermosa 
como la luz de un ángel. 

martes, 22 de octubre de 2013

¡Aléjate de mi herida!

Espectro de mi vergüenza, 
que humillas mi pequeñez 
y el dolor de no ser nada 
espoleas en mi entraña, 
¡aléjate de mi herida! 
Puedo remontar el cielo, 
como un pájaro de luz, 
con el alma, abrir las flores 
y detener el ocaso, 
¡aléjate de mi herida! 
Ningún freno me sujeta, 
la esperanza da a mi pecho 
la fertilidad de un dios, 
tengo un incendio en el alma, 
¡aléjate de mi herida! 
Mi realidad son los sueños, 
soy huésped del infinito, 
no soy esclavo de nadie, 
mi corazón es de viento, 
¡aléjate de mi herida! 

No soy nada

Honda llaga me atormenta 
con puñales de dolor 
enterrados en la entraña, 
como volcanes de ardor: 
no soy digno y suficiente, 
no es bastante mi valor. 
Aunque mi frente lo niega 
lo siente mi corazón, 
solo soy un miserable, 
un espíritu inferior; 
aun en la cima más alta 
y con el más noble honor, 
me sentiría pequeño, 
el ser humano peor. 

Cuando faltas

Cuando, como ahora, faltas, 
una oscura bruma, que embosca 
puñales de desgarro, 
me trae al alma 
infinita y honda inquietud; 
ansío tu regreso, 
tu ausencia es 
cautividad de mi aliento, 
llaga de agonía que me clava 
su aguijón en las raíces. 

Esta larga noche

Esta noche es larga y oscura 
y solo algunas estrellas 
dan su luz en el firmamento, 
esta noche es triste y silenciosa 
y, a ratos, la soledad 
me cubre con su sombra; 
tu ausencia es puñal en mi vientre, 
angustia de presagio; 
esta noche te ansío, 
la nostalgia aflige mi corazón, 
añoro tu dulzura 
en medio de este mar de oscuridad; 
pero tu luz está viva en mi frente 
y, mientras regresa el amanecer, 
la huella de tu ternura, 
conmoviendo mis venas, 
se hace torrente de fe en mis entrañas. 

lunes, 21 de octubre de 2013

La estrella

No amo 
cualquiera de las infinitas estrellas 
que pueblan el Universo, 
ni siquiera las que mi ojo percibe 
cuando de noche contempla el cielo, 
ni siquiera las más cercanas, 
ni siquiera aquellas 
cuyos nombres conozco, 
ni siquiera amo tan solo cien, 
ni tan solo cincuenta, 
ni siquiera amo diez estrellas, 
ni nueve o siete; 
una sola estrella 
habita mi corazón 
de cuantas brillan en la inmensidad,
solo ella dio calor a mi pecho,
solo ella ha encontrado
el camino de mis entrañas,
ninguna otra ha conseguido
seducirme con su brillo
en la oscuridad de la noche;
por esa estrella es hermoso el Universo,
por esa estrella el mundo es un paraíso,
por esa estrella sin nombre
palpita la esperanza en mis sueños;
solo amo una estrella,
solo esa estrella
llena de belleza el firmamento. 

Segura

Entre mis dedos se escapan 
las ambiciones de mi obcecación 
pero mi felicidad está segura, 
muy guardada 
en el cofre de mi pecho. 

Aunque sea otoño

El otoño avanza 
con su aire de soledad, 
con su frío y su tristeza 
pero mi corazón es dichoso 
porque el tiempo va madurando 
este fruto de amor 
y ahondando en mis entrañas 
la raíz de este afecto; 
las hojas pierden su verdor 
y se desprenden de las ramas, 
el viento sopla frío 
y las calles se vacían 
pero el ardor de mis venas 
sigue ascendiendo a su plenitud, 
avivándose con tu divina presencia, 
liberado de las contingencias, 
uniéndose a la llama del infinito, 
rozando la eternidad. 

Tus manos

Tus manos son bellas y sencillas,
limpias y francas,
como la brisa más pura
o el arroyo más cristalino;
quisiera encerrarlas entre las mías
sobre la mesa de un café
en el instante más eterno
para sentir que estoy abarcando
lo que más necesito del mundo. 

Sencillez

Tiene tu amor 
la sencillez y sobriedad 
de la hierba y el sol; 
cada día junto a ti es
luz clara y pureza,
como si remedara una flor
traída por la primavera. 

domingo, 20 de octubre de 2013

Solo tu corazón

Tu corazón es 
mi refugio de esperanza, 
el valle de mis sueños, 
mi añorada patria, 
la derrota de mis arterias, 
mi tierra de regocijo, 
mi costa de salvación; 
tu corazón es 
el pan que calma mi hambre, 
el agua que alivia mi ardor, 
el aire que me da el aliento, 
el viento que mis alas remontan, 
la tempestad que agita mi sangre, 
el anhelo que me estremece; 
tu corazón es la raíz 
hundida en mis entrañas, 
es lo más hondo de mi alma, 
lo más secreto de mi ser, 
lo más preciado, 
lo más bello, 
lo más sublime, 
lo más noble de mi existencia; 
tu corazón transporta mi destino 
como una brisa de primavera, 
el perfume de las flores; 
nada, si no es tu corazón,
puede hacerme huésped del paraíso. 

Dieciséis años

Cuando tenías dieciséis años, 
¿cómo serías, niña? 
Serías chatita y graciosa, 
estudiosa y soñadora, 
escribirías poemas, 
soñando tal vez conmigo 
como yo soñaba contigo; 
te gustaría pasear 
entre las flores del campo, 
leer libros bonitos 
las tardes de los sábados 
mientras tu hermosa frente 
reflexionaba, sabia y grave, 
sobre el sufrimiento humano. 
¡Qué bonita serías 
a los dieciséis años! 
Las mariposas acudirían a tu rostro 
pensando que era una flor 
y a la primavera de ese año 
no le quedarían fuerzas 
para adornar la Tierra 
porque toda su esencia 
la habría derrochado 
en dar belleza a tu semblante. 
Tendrías una flor seca 
en algún libro de versos 
con el rocío de tus lágrimas, 
vaga decepción de tu pecho 
que pronto olvidaste 
porque has nacido para la alegría. 
A los dieciséis años 
tomarías chocolate 
con golosa glotonería 
y pastelillos de crema 
y tartas, turrón y barquillos 
y helados de vainilla y nata 
y serías tan salada, chiquita, 
que darían ganas de comerte, 
de comerte de una pieza 
sin siquiera masticar. 
¡Qué niña serías 
a los dieciséis años! 
¡Cuánta luz habría en tu alma, 
en tu alma de ángel! 
Tu hermosura imita al sol 
porque es resplandeciente y noble 
y, a los dieciséis años, 
serías tan preciosa 
como el amanecer. 

Hacia ti

Qué amarga es para mí 
la distancia que nos aleja 
cuando tengo en cuenta 
cuán dulce es mi gozo 
cada vez que se reduce.
Eres júbilo y dolor,
paraíso y tormento. 

Muero

Temo que, por esta herida, 
el alma se me derrame 
como un humo del incendio 
que en el corazón me arde 
o vapor de ebullición 
de mi conmovida sangre. 
Esta llaga da a mi aliento 
la vastedad de los mares 
pues no ha de seguir pequeño 
ante dolores tan grandes 
pero mi pecho es estrecho 
y, en sus prisiones, no caben 
sentires tan desmedidos, 
pasiones tan colosales. 
Temo que, por esta herida, 
el alma se me derrame 
y, olvidada su morada, 
se haga río de tu valle. 
Tú me heriste con el roce 
tierno de tu brisa suave, 
los rayitos de tu luz 
fueron dagas de mi carne 
mas mi tormento es dulzura 
y, cuando empieza a matarme, 
es cuando más vida tengo; 
si acaso diera en curarse 
de repente por azar 
moriría en ese instante. 

Grande y pequeña

Jamás abarcaré 
tu vastedad divina 
pero ansío tenerte 
encogidita entre mis brazos; 
eres el poderoso ángel 
que me ha dado el ser 
pero, a mi corazón, le pareces 
una niñita pequeña; 
te siento infinita, 
como el universo, 
pero me cabes toda 
en un huequito de mi pecho. 

sábado, 19 de octubre de 2013

Mi tesoro

Mi más valioso tesoro 
no lo forman grandes perlas 
porque no puedo tenerlas 
y en muy poco las valoro, 
ni muchos lingotes de oro, 
ni esmeraldas, ni diamantes, 
ni rubíes destellantes, 
mi tesoro más valioso 
es tu semblante precioso 
y tus adentros amantes. 

Herida

Pintura: Vicente Romero Redondo

Parece que carecieras  
de tu remate final, 
pareces inacabada, 
esperando lo que te falta; 
tienes como un adolecer, 
como una debilidad latiendo 
en la raíz misma de tu esencia; 
parece que me llames, 
que me busques, 
que te constituya 
como una nostalgia de mí, 
que te habite como un vacío 
y me necesites para terminarte; 
inspiras mi compasión 
y una llaga de piedad 
te convierte en mi desvelo; 
tu herida la lloran 
mis anhelantes venas 
mas no quiero que se cierre 
pues su envolvente ardor 
es lo que te hace tan bella. 

Ante ti

Frente al mundo me fundamentan 
las luces de la lógica, 
las razones que habitan 
todas las frentes, 
frente al mundo soy esclavo 
de las justificaciones 
pero ante ti, dulce niña, 
solo tengo que ser, 
solo tengo que mostrarme 
habitado por mi corazón. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Desprecio

No es el hombre 
criatura estimada en mucho, 
mil veces muere 
en la frente de los otros; 
vale muy poco ser hombre, 
quizá no valga nada, 
todo el mundo aspira 
a ser mucho más; 
yo he sentido la espada 
del oscuro desprecio, 
atravesándome el aliento, 
el pudor 
de no significar nada 
me ha herido con frecuencia; 
por eso, alcanzar 
el privilegio de amarte 
en mi desnudez más pura 
siendo tú lo más excelso 
que he encontrado en el mundo, 
hallar 
en tu regazo de rosas 
mi patria definitiva 
tras un camino de dolor 
es un premio que, a mi alma, 
le asombra haber merecido. 

No te estudio

No hago cuestión de ti, 
no dudo, 
no sospecho; 
cavilosas reservas 
no socavan tu luz en mis adentros; 
no te estudio 
con metódico escepticismo, 
no te disminuyo ni restrinjo, 
no te reduzco para comprenderte; 
no voy a empequeñecerte 
ni a volverte trivial 
en este pecho que me arde, 
no ha de declinar tu brillo, 
ni menguar tu excelsitud 
en estas entrañas que has atravesado; 
tu vastedad desborda mi corazón, 
tu inmensidad me colma, 
pero no voy a explicarte, 
no voy a buscar tu razón; 
tu inefable hermosura, 
tu sublime condición 
puebla, íntegra, mis arterias, 
que, con valor, 
resisten tu misterio. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Dulce paradoja

Que un ángel de perfección, 
insólito y sorprendente, 
pueda, a mi vida corriente, 
trasladar su aparición, 
sin precio ni condición, 
e imprimir a su presencia 
doméstica indiferencia, 
es un bien tan elevado 
que me parece soñado 
siendo mi dulce experiencia. 

Perdí mi pecho

Porque me diste tu luz 
cuando mi mundo era sombra, 
porque vi en tus ojos la vida 
y en tus labios, el mar, 
porque el murmullo del viento 
recitaba tu dulce nombre 
y, en tu corazón apacible, 
aleteaba la libertad, 
perdí mi pecho, me lo robaste, 
se fue en la brisa de la primavera 
y, ardiente, me quedó un vacío 
que te anhela y clama hacia ti. 

A la amistad

Si, con el alma desnuda, 
permaneces a mi lado 
sin pedirme nada a cambio, 
mi corazón es tuyo. 

No te compro

Mi amor no es la moneda 
que compra tu corazón; 
la estrategia del mercader 
no inspira mi afecto; 
no me debes nada, 
ni una sola palabra; 
el calor de tu pecho 
solo de tu libertad puede brotar. 

Permaneces aquí

Que permanezcas conmigo
es la miel de mis días; 
agarrados de la mano,
la claridad inunda nuestro camino;
nuestras alas al viento
nos han hecho uno. 

Más que humana

Amada luz de mis entrañas, 
los hombres son mis hermanos 
y algunos de ellos 
merecen mi afecto 
pero a ti te amo 
sobre todas las cosas 
porque tú no eres humana, 
tú has nacido del brillo 
dorado de las estrellas, 
tú eres un lucero puro, 
un rayo claro que me traspasa 
con destreza el corazón; 
eres brisa de verano, canto de las aves, 
eres perfume de rosas, ola del mar, 
eres voluta de nube, aliento de mariposa; 
tienes alma de miel 
como los ángeles más hermosos. 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Para siempre

¿Acaso puede haber un final 
para tan hondo goce? 
¿Qué sabrá el tiempo de lo nuestro 
si este amor es infinito 
y habita la eternidad? 

Mi pajarito

¿Cuándo regresarás, 
mi dulce pajarito? 
Vuelve pronto, vuelve ya, 
que las sombras me atormentan. 
Tienes tu jaulita 
entre las costillas mías, 
en el enrejado de mis arterias, 
en el jardín de mi alma, 
pero con la puerta abierta 
porque no quiero encerrarte. 
Cuando te vas, me dejas 
toda la oscuridad de este mundo 
pues la llamita de tu pecho 
es la luz que me alumbra 
hasta el último confín. 

Mis versos

En mis versos, no se alivian 
mis deseos reprimidos, 
cual pantomima vulgar 
donde la apariencia es disfraz 
y cauce oculto para el desahogo 
de un interés pervertido; 
mis versos son transparentes 
como la brisa del mar, 
como el aire que remontan 
los altivos pájaros; 
no espero provecho alguno, 
solo entregarme al océano, 
a la hierba, al firmamento, 
a tus ojos, a los ojos 
de todos mis semejantes; 
en mis versos, me desnudo 
para mostrar la belleza 
del corazón de los hombres. 

martes, 15 de octubre de 2013

Aunque fuese dolor

Amarte es una dicha infinita 
pero, aunque fuese dolor, 
te entregaría, entero, mi corazón 
porque no hay bien en este mundo 
que no merezcas. 

¿Podré merecer tu amor?

Criatura tan bella como tú 
¿podré yo merecerla 
si ni siquiera los príncipes, 
los opulentos, 
los poderosos de la Tierra, 
los que rigen y someten a la humanidad 
o se ganan su ciega devoción 
podrían subyugar tu corazón, 
tan libre como el vasto océano? 
¿Tal vez un agricultor 
que escribe versos y cuentos 
en un pueblo sin ayuntamiento, 
un hombre calvo y circunspecto, 
rudo y sin modales 
encenderá las mejillas de una niña 
tan bella y apacible 
que amarla es 
un privilegio infinito? 
Dime, niña, 
¿podré yo merecer 
el calor de tu pecho 
si tu hermosura ha emanado 
del lucero de la mañana  
y las flores del paraíso? 

Espero

No espero que arranques 
de mi vida el sufrimiento 
pues bajo el signo del dolor 
transcurren los días del Hombre 
hasta esa desolación final
con que abandona el mundo; 
no espero que este paraíso
que a mi pecho has traído
exilie de mi corazón
la añoranza y el agrio anhelo
pues el deseo nos acongoja
desde la sajadura del embrión;
yo solo espero
que sigas siempre a mi lado
mientras esta agonía ardiente
con que pasa nuestra jornada
incuba en nuestros corazones
un pozo de amor infinito. 

Amado por ti

Soy quien hace arder tu corazón, 
quien ocupa tu frente, 
el amigo de tu alma, 
el reflejo de todo tu ser, 
el objeto de tu ternura más honda, 
el compañero de tus caminos, 
la luz de tu vida, 
la esperanza que abre tu horizonte, 
tu inmortalidad, 
tu tesoro, 
tu destino y tu origen, 
tu paraíso, tu cielo, 
lo más veleidoso, lo más necesario, 
soy lo que amas, 
soy tu nombre, 
soy esencia de tus entrañas; 
he penetrado en tu pecho 
como un espíritu intruso, 
soy el clamor de tu sangre, 
la meta de tu raigambre, 
soy tu sumo bien. 
Descansa en mí, 
deja que mi aliento te ofrende 
el secreto de la existencia. 

lunes, 14 de octubre de 2013

Remotas

¡Qué remotas son las almas! 
¡Qué denso y opaco es el muro 
que oculta su corazón! 
¡Qué frío, 
qué angustia deja en mis entrañas 
el enigma de los otros! 
¡Qué sombrío es el mundo, 
qué amargos, 
los caminos de la vida! 

Sirenita

En el viento, viajas; 
te traen 
ondas de aliento, 
como si fueras 
el más hermoso de los elfos. 
Eres mi hada, 
mi sirenita, 
mi sueño irreal, 
tan solo visible 
en un rayito de luz. 
Quiero alcanzarte 
con el ardor de mi pecho 
mas tú te deslizas, suave, 
hacia tu mundo remoto. 
Sirenita de mis ensueños, 
ángel de mi esperanza, 
¿cuándo dejarás que bese 
el rubor de tus mejillas? 

Dame tu dolor

Dame tu dolor, niña, 
dame tu tristeza, tu pena dame 
para librarte de ella 
que yo transmutaré la aflicción, 
dentro de mi pecho amante, 
en mares de pétalos, 
torrentes de luz y viento, 
tempestades de vida y miel. 
Dame tu dolor, niña, 
deja que sea yo el que lo sufra 
que solo vivo para tributarte 
la dulce llama de la alegría. 

Niños

Aunque solo hace 
año y medio que nos conocemos 
la verdad es 
que fui contigo a la escuela, 
llevé tus libros para aliviarte el peso, 
te apretaba contra mí para combatir el frío, 
te daba mi bocadillo 
cuando no te gustaba el tuyo, 
jugaba contigo a los cromos 
y al veo-veo 
y al escondite, 
y te daba besos donde nadie nos viera 
en esos labios tan dulces que tienes; 
hacía contigo los deberes 
pero no acabábamos nunca 
porque yo te cogía tus manos blancas, 
manos mansas de niña buena, 
para acariciarlas y besarlas muchas veces 
y porque, cuando nos mirábamos a la cara, 
nos quedábamos embelesados de amor 
y porque otras mil muestras de afecto 
nos brotaban del alma 
antes de que termináramos 
siquiera el primer ejercicio; 
jugábamos en el parque, 
siempre juntos, 
enamorados, 
locos de amor; 
besé tus mejillas 
infinitas veces 
porque eras muy buena 
y me entrabas en el corazón; 
en el colegio, 
el director nos reprendía 
cuando nos veía juntos 
y nos mandaba separarnos: 
-Id a jugar con los de vuestro sexo 
-nos decía- 
no quiero veros otra vez juntos... 
Pero nosotros siempre encontrábamos 
un refugio 
donde volver a besarnos, 
porque nos amábamos, 
nos amábamos dulcemente 
con el corazón humilde, 
entregándonos la vida, 
como hacemos ahora 
porque ya no tenemos diez años 
pero no somos más que dos niños 
y todavía estoy yendo 
contigo a la escuela. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Jamás

Un hombre que esquiva el bien 
y no ama la justicia, 
jamás conocerá 
la luz de la esperanza 
ni el júbilo del amor. 

Deshonesto

Compadezco al deshonesto que atropella 
la libertad de sus hermanos 
con un alma 
abandonada a la arbitrariedad 
porque no alcanza a sospechar 
que su existencia es 
la de un mísero esclavo. 

Asombro

Que, en el mar, llovieran azucenas 
o que las estrellas danzaran con dulzura, 
que el arco iris manchara todo el firmamento 
en una tempestad de colores 
o que, en la estela de una mariposa, 
se hicieran visibles 
sus sueños de vapor, 
no traería a mi corazón 
el asombro conmovido 
al que la luz franca de tu semblante 
apremia a mis entrañas. 

Insignificante

Insignificante y leve 
es mi huella en el camino; 
son mis pasos 
los de una mota de polvo, 
los de una hoja marchita 
que se desliza en el viento 
y cae otra vez en la tierra; 
en mis manos llevo 
un vacío infinito, 
la impotencia de no ser 
una luz en esta oscuridad. 

Dame un beso

Dame un beso, amada,
dame un beso de amor que me consuele
de todo el dolor de este mundo,
de toda la amargura que encierran
los días sobre la Tierra. 

Infantil

Sí, es infantil 
llorar por la soledad, 
reclamar atención, 
soñar despierto, 
entregar el alma 
a los desconocidos, 
ser feliz 
tan solo porque se ama, 
sé que es infantil 
obedecer al corazón 
pero ¿por qué se desprecia a los niños? 
¿Por qué no ha de permitirse 
la fragilidad a los hombres? 

sábado, 12 de octubre de 2013

Eternos niños

Finjan su madurez 
las almas tullidas 
que han perdido la esperanza 
y se entregan a la esclavitud 
pero tú y yo seremos 
eternos niños 
con la sabiduría de los que aman 
y el valor de los que atienden 
al clamor de su corazón. 

Que no huyan de mí los pájaros

Quiero contemplar con mis ojos 
un amanecer pleno 
entre la hierba mojada 
por el pródigo rocío, 
sentir el bullicio vivo, 
en la primavera ardiente, 
de los preñados campos 
y cobijarlo en mi pecho, 
aspirar el luminoso aroma 
de la libertad del alma 
mientras la lluvia fértil 
llena de barro mis pies; 
quiero ser amigo de la Tierra, 
que no huyan de mí los pájaros, 
que mi huella no sea sepultura; 
quiero llenar de bosque mi espíritu 
para disfrutar el manantial de bondad 
que la naturaleza me ha donado.