miércoles, 11 de septiembre de 2013

Tu alma

El roce de la arrogancia
aflige mi corazón. 
Los pechos duros como el pedernal,
ávidos por extinguir
la luz de la esperanza,
ansiosos de sojuzgar
la vida y las ilusiones,
hieren con su caricia,
hielan con su aliento. 
Pero tu alma esparce luz y miel
porque tiene el orgullo
de las que aman la libertad
pero es sencilla como las de los niños
y se abre de par en par
a su destino de felicidad. 

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