lunes, 16 de septiembre de 2013

Prioridad

¡Qué orgulloso estoy de habitar 
el corazón de un ángel! 
Pero mi orgullo es menor 
que mis ansias de protegerte 
y ser causa de tu sumo bien. 

¡Qué felicidad haber exiliado 
la sed de mi alma! 
Pero arrostraría mi soledad 
por colmarte de dicha 
si mi amor te fatigara. 

¡Qué placer para mis sentidos 
tu infinita hermosura! 
Pero, si lo desearas, renunciaría a ella 
y te mostraría un afecto de hermano 
aun con el corazón hecho llama pura. 

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