sábado, 21 de septiembre de 2013

¿Podría?

¿Podría el agua más clara saciarme 
tanto como la miel de tu boca 
o las flores seducir mis ojos 
tanto como tu rubor? 
¿Podría el sol deslumbrarme y herirme 
tanto como tu mirada alegre 
o inflamar las estrellas mi aliento 
tanto como el tacto de tus manos? 
Tu claridad es infinita y merece 
cuanta devoción llegue a despertarme 
mas, con todo, amada niña, 
¿podría otro corazón quererte 
con tan honda y ardiente llaga 
como te quiere el mío, 
que está deshecho de amor? 

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