lunes, 16 de septiembre de 2013

No escapa al mañana

No escapa mi felicidad 
al brumoso mañana, 
expulsada por la ambición fría 
de un corazón obcecado; 
no se estremece mi aliento 
con plegarias a la aurora 
por un amanecer mejor; 
hoy mismo, 
la dicha me desborda en el pecho, 
en este mismo instante, 
la luz y la miel se derraman 
en mis entrañas colmadas; 
la alegría inunda mis arterias 
repletas de vida, 
el júbilo resplandece en mis adentros 
e incendia mi sangre 
porque, en tu hermosa alma, 
adorada niña, 
he encontrado el puerto más dulce 
para mi sed de amar. 

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