lunes, 16 de septiembre de 2013

Miserable poeta

¡Qué miserable poeta, 
admirado por tan pocos, 
qué escritor tan oscuro, 
que no vende sus libros, 
qué hombre insignificante, 
triste, loco, viejo, desdentado, 
débil, perdedor, solitario, 
de menos valor que la brizna 
que el viento incrusta en un ojo; 
qué vida la mía tan gris, 
de arañar la felicidad con fatiga, 
de huir de la calle, 
de buscar incansable 
un poco de reconocimiento 
para su corazón insatisfecho,
que mira con amargura
a las sombras que lo habitan! 
¡Qué miserable poeta, 
que pasa sus sórdidos días 
pegado a un ordenador 
y en sueños se le van los años 
camino del final 
sin haber vivido nunca! 

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