jueves, 12 de septiembre de 2013

Mi maestra

Mi tierna niña, yo me afano 
porque mi corazón conquiste 
su destino de bondad, 
y entrego mi pecho al esfuerzo 
de derrocar el sufrimiento 
pero eres tú mi maestra en el bien 
pues sería un habitante más 
del lodazal del mal 
si tus resplandecientes alas de ángel 
no se hubieran cerrado sobre mí 
y, con la miel de tu roce, 
no hubiera brotado en mi entraña 
un ansia de encontrarte en mí 
y remedar tu inocencia, 
alimento de mi esperanza. 

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