domingo, 22 de septiembre de 2013

Incognoscibles

Quizá somos habitantes 
del desierto y el silencio 
y nuestro misterio es oculto 
como los abismos del mar, 
quizá nada nunca nos redima 
de ser umbríos enigmas; 
somos pájaros oscuros 
errando en la inmensidad 
sin norte, sin destino, sin nido, 
con las alas extendidas 
hacia el eterno vacío. 
Sé que tú me has visto 
y yo también te he contemplado 
y nuestros arcanos pechos, 
como si hubieran hallado 
el final de su agonía, 
se han remansado y reposan 
en la mirada del otro. 
Quizá los hombres no tengamos 
rostro para los demás 
y no haya un remedio 
para la sed de las almas 
pero mi afecto es tan hondo 
que presiento que este amor 
nos ha hecho cognoscibles 
y ahora somos 
el uno para el otro 
realidades acordadas. 

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