viernes, 27 de septiembre de 2013

Hondo

Cuando florece la aurora, 
como una rosa rosada, 
y asoma el hiriente brillo 
de un resplandeciente sol, 
no brota la luz que me alumbra. 
Cuando las gotas de lluvia 
que duermen en el aljibe 
alivian el ardor de mi garganta 
y dan sosiego a mis entrañas, 
no bebo el agua que me da la vida. 
Cuando regreso a mi hogar 
tras una jornada de ausencia, 
y mi corazón descansa 
entre mil objetos familiares, 
no estoy en mi verdadera patria. 
Mi luz, mi agua, mi patria, 
mi aire, mi alma, mi esperanza, 
mi fundamento, mi esencia, mi ser 
solo tú lo eres, 
pues me has entrado en los adentros 
como un infinito dulzor 
y tan hondo me has llegado 
que ya no te puedes salir. 

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