viernes, 27 de septiembre de 2013

Dureza

¡Qué duro es el corazón 
del que deja de ser niño! 
¡Qué fría, su alma, 
qué yerta su mirada! 
¡Qué escueto, su afecto, 
dispensado con alharacas 
que nos llenan de tristeza! 
Mas ¡qué dulzura hay 
en tu dureza! 
¡Qué calidez ocultan 
tus muestras de severidad! 
¡Qué sencillo es tu aliento, 
qué alegre, tu pecho, 
qué infantiles, tus sueños! 
¡Qué tierna pasión transparenta 
el áspero velo de tu ternura! 
¡Qué felicidad, ser huésped 
de un corazón verdadero! 

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