sábado, 7 de septiembre de 2013

El Mercedes

Yo miraba tristemente a la calle; 
aquel hombre me sonrió 
y dándome en el hombro una palmada, 
me dijo, benévolo: 
-No sufras, amigo, 
los Mercedes no son para todos, 
ese coche me ha costado 
una vida de trabajo...
Yo, perplejo, le respondí: 
-No miraba su Mercedes 
sino ese triste charco; 
comprendo su orgullo, 
usted tiene un buen coche 
le ha costado mucho dinero
pero yo miraba ese charco 
porque la lluvia es impagable. 

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