domingo, 8 de septiembre de 2013

Cuando te acercas

¡Ah, hermoso ángel de dulzura!, 
cuando te acercas a mí, con tu aliento desnudo, 
tu aura de niña sencilla invade mi alma
con su luz clara y resplandeciente  
como una inundación de esperanza. 
¡Cómo se hace, entonces, evidente a mi espíritu 
la felicidad que anida 
en el destino del hombre! 

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