lunes, 30 de septiembre de 2013

Alma desnuda

¡Qué frío hace en la calle! 
¡Qué desolación deja en el alma 
una máscara de amabilidad! 
Hastío y sombra, no más, 
serían mis días 
sin la mirada clemente 
de unos cuantos seres sencillos 
pero la luz de tu pecho, 
emanación de los ángeles,
es el brillo más intenso que atisba
mi anhelante aliento 
y el vigor de tu desnudo afecto arranca, 
desde su más honda raíz, 
los más negros brotes de mi soledad, 
por eso, solo a ti
te debo la vida. 

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