martes, 3 de septiembre de 2013

A la descocada Muerte

Amarga muerte, 
¿por qué serás tan vulgar? 
¿Por qué no comprenderás mis versos? 
¿Por qué lo tergiversarás todo, 
siempre tan trivial y fría? 
¿Por qué vives tan despreocupada, 
solo pendiente de lo más pueril? 
¿Por qué matarás sonriendo 
como a las gracias de un niño? 
¿Por qué nos abrirás tu puerta, 
con alegría y desparpajo 
como se le abre siempre 
a la vecina de al lado? 

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