jueves, 29 de agosto de 2013

Quintillas a mi amada

Mi corazón no consiente 
que te falte en este mundo, 
porque en devoción abundo, 
el afecto más ardiente 
de mi aliento más profundo. 

Eres lo que yo más quiero, 
niña amada de mi entraña, 
y aunque te muestres huraña, 
a ti me consagro entero, 
y a cuanto a tu bien ataña. 

Tienes en el rostro estrellas 
que son mi dulce alegría, 
las repaso cada día 
y me parecen tan bellas 
que de amor me moriría. 

Te quiero como a mi alma, 
con inocente ternura, 
eres mi amable locura 
y nunca se apaga y calma 
esta llama de amor pura. 

Todo te lo quiero dar 
porque eres un ángel bueno 
y te reservo en mi seno 
tanta devoción que el mar 
de sal está menos lleno. 

Tu pecho por mi palpita 
y aunque tú lo disimules 
tus adentros son baúles 
de cariño, señorita, 
llenos de estrellas azules. 

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