martes, 13 de agosto de 2013

Pequeño

¡Cuántas veces me he visto pequeño, 
vil, insignificante, indigno de amor, 
y me ha atormentado el dolor de ser 
insuficiente y nulo para los otros!
Pero, con la arrogancia de un dios,
hoy mismo proclamo mi libertad,
y, abandonando el regazo de mis semejantes,
emprendo el camino que me reserva el destino
y, armado de las alas del amor,
me remonto hasta la felicidad
de los hombres que han roto sus cadenas.

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