sábado, 31 de agosto de 2013

¿Para qué un amor gris?

¿Para qué querría un amor 
que no me traspasara el alma 
y, como una espada incandescente, 
no alcanzara a lo más hondo, 
a las fuentes de mi savia, 
allá donde la verdad 
no tiene dónde esconderse? 

¿Para qué querría un amor 
que no colmara mis venas 
llevando a mi frente el asombro 
y a mi corazón, la reverencia, 
un amor henchido hasta el borde, 
donde no cupiera la traición 
ni el expolio del tiempo? 

¿Para qué querría un amor 
que no te buscara a ti, 
a las ondas de tu rostro, 
a tus hermosos ojos, 
a ti, delicado ángel, 
de quien el más leve roce 
suscita el júbilo en mi corazón? 

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