jueves, 15 de agosto de 2013

Luz

Mi corazón se ha desnudado 
y, sin pudor, exhibe 
su bondad y su dicha; 
he desterrado del alma 
la sombra de la pequeñez 
y veo en mis semejantes 
el resplandor de la belleza; 
la mezquindad y el mal 
no tienen acogida en mi pecho, 
solo la libertad más pura 
conforma y da aliento a mi espíritu; 
el amor llaga mis adentros, 
tan dulcemente doloridos 
que ya no puedo vivir sin ti; 
no te hiero con tinieblas, 
ni te encadeno a un cadáver, 
soy libertad y júbilo para ti, 
soy la luz que prolonga tu luz. 

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