domingo, 18 de agosto de 2013

El ayer


Siglos áureos sepultados 
en la noche de los tiempos; 
belleza cruel al precio 
de mares de sangre 
y del más pesado yugo; 
hoy son ruinas en el mundo 
pero aún toca su sombra 
en el alma de los hombres 
alargada por la luz de su ocaso. 
Fino oro debe traer el mañana 
para las almas y los cuerpos, 
abatidos al fin los templos 
de la idolatría humana. 

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