jueves, 20 de junio de 2013

Espinelas de la satisfacción

Yo ya quiero estar contento,
me apetece ser feliz, 
quiero arrancar, de raíz, 
desde su mismo cimiento, 
el pesado sufrimiento 
que me atormenta la frente, 
olvidarme de repente, 
dejándolo, al fin, atrás, 
y no acordarme ya más, 
de mi penar insistente. 

Amo a la mujer más bella 
y ella también me venera 
y, pues tengo quién me quiera 
y mi afortunada estrella 
ya, en lo demás, destella 
pues al arte me dedico, 
en inspiración, soy rico, 
mis obras no se desprecian 
y mis amigos me aprecian, 
¿por qué, mi suerte, critico? 

Cese ya tanta ambición, 
tanta necia pertinacia, 
porque es la mayor desgracia 
poseer un corazón 
que nunca ve la ocasión 
para dejar un lamento, 
sin razón ni fundamento, 
o silenciar el deseo. 
Los bienes que ya poseo 
basten a alegrar mi aliento. 

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